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Otra manera de expresarnos

El uso del lenguaje corporal tiene que ver con la utilización del cuerpo, sus gestos, actitudes y movimientos con una intencionalidad comunicativa y representativa. Es mucho lo que la Educación Infantil puede hacer para estimular este tipo de expresión, en primer lugar, creando un ambiente de libertad en el que el niño/a pueda expresarse sin más restricciones que las impuestas por las exigencia del respeto a los demás y de la vida en común, y puede hacer mucho aceptando diversas formas de expresión, desde algunas más convencionales hasta otras más idiosincrásicas. También, alentando a los niños/as a que se expresen por este vía, previendo espacios, momentos y proyectos, dentro de lo que sea relevante para el niño/a servirse de este modo de expresión. El educador puede estimular alentando, sugiriendo, enriqueciendo, así como haciendo él mismo de modelo.

A medida que sus esquemas cognitivos van desarrollándose, se da cuenta del amplio abanico de recursos expresivos que tiene y crea un sistema de signos que constituye el lenguaje corporal. Poco a poco este descubrimiento motor se amplía con el libre movimiento, lo cual determina que el niño/a explore el espacio. El adulto debe propiciar todas aquellas situaciones, en las que el niño/a pueda trabajar su esquema corporal y su motricidad. Esto permitirá al infante comunicarse con los adultos y poder satisfacer sus necesidades. Trabajar con ellos la expresión facial permite un acercamiento para trasmitir las emociones y sentimientos propios y ajenos. Las acciones que el niño/a haga, los efectos que éstas tengan sobre sus entorno, así como la comunicación con sus educadores, serán elementos básicos tanto para que el niño/a se inicie en el conocimiento de las primeras experiencias entre el yo y los otros, como para que vaya completando este conocimiento. Tanto esas acciones o movimientos que realiza el niño/a, como la forma de comunicación que utiliza con el adulto (gestos, movimientos) son manifestaciones de la Expresión Corporal.

En el juego simbólico y de imitación, el niño/a se comporta “como si” fuera una persona distinta, o un animal o una cosa, o actúa como si estuviera haciendo cosas que en realidad sólo está jugando hacer. Se trata de un campo abierto a la imaginación, a la creatividad y a la espontaneidad de cada uno. Se muestran emociones y tensiones y también su conocimiento del mundo y las personas, así como su percepción del la realidad. Son además un instrumento de relación interpersonal de comunicación e intercambio. Permite también desarrollar la expresión de emociones de las que antes hablábamos y aquí el adulto juega un papel muy importante y sólo por propiciar situaciones de aprendizaje, sino por ser ejemplo de estas adquisiciones, cuidando su propia expresión y postura corporal.

Gracias a este lenguaje, ayudamos al niño/a a que construya su autonomía personal, a través de múltiples actividades cotidianas de la vida del niño, debido a que requieren de él una actividad motriz: vestirse, lavarse, comer, dormir, jugar, desplazarse, manipular, etc. En todas estas actividades será esencial el tono muscular, control postural, esquema corporal, acto motor, etc. Este lenguaje, además de trabajar las expresión de las emociones y los sentimientos, le da importancia a la manifestación de estos, por medio de la danza y el baile, y no se habla de coreografías o bailes marcados, sino la libre expresión de los sentimientos y necesidades del cuerpo a través de la música.

Las distintas formas de expresión, son los instrumentos de mediación que sirven de nexo entre su mundo interior y el mundo exterior. Hacen posible la representación interna de sus deseos, vivencias, pensamientos, sentimientos…y son el vehículo necesario para la comunicación con otras personas. La expresión corporal crea una red de interrelaciones entre los sujetos, potenciando el enriquecimiento, la relación y el equilibrio v de la dinamización social y personal, además de ser uno de los mejores medios de integración social para los niños/as.

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Tenemos derecho a jugar

Son muchos los autores los han intentado definir el concepto de juego, tratando de explicar su naturaleza, pero no hay una definición única y exacta, debido a los diferentes puntos de vista. Teniendo en cuenta todas las aportaciones, podemos hacer una aproximación más o menos clara y reflexionar sobre la importancia del juego. Una definición actual que puede ayudarnos, es considerar el juego como aquella actividad agradable y estimulante, que se realiza de forma espontánea y libre. Para poder tener una visión más amplia y comprender un poco mejor este concepto, debemos conocer las características de juego, siendo éste:

  • Una actividad placentera, el cual provoca en la persona que la realiza, placer y diversión puesto que nace de los intereses propios.

  • Libre, espontáneo y totalmente voluntario. Nadie impone esta actividad y nace de forma intrínseca por el deseo y placer de jugar.

  • Fin de sí mismo. La persona juega por jugar y no por otro fin que le obligue a realizar esa actividad. No se le da importancia a la meta sino que se centra en el proceso.

  • Actividad, independientemente del tipo de juego que se dé, se hace presente una actividad psíquica necesaria para su realización.

  • Realidad ficticia. Gracias al juego, los niños y niñas pueden sumergirse en su realidad, ser lo que ellos quieran e incluso, trasgredir los límites impuestos por ella. Además de revivir situaciones agradables y superar las desagradables presentes en esa realidad que les ofrecemos los adultos.

  • Necesita de unos espacios y un tiempo para que haya una buena organización espacio-temporal y a su vez ayudar a que los infantes estructuren sus nuevos esquemas cognitivos.

  • Innato, debido a que el juego aparece desde que nacemos, dispuesto a satisfacer las necesidades e instintos propios.

  • Instrumento de observación, que nos ayuda a detectar en que etapa evolutiva se encuentra el niño/a y responder a sus necesidades en el momento adecuado.

  • Socializador. Al jugar se crean lazos afectivos con sus compañeros y compañeras, relacionándose y cooperando con los demás.

  • Compensador de desigualdades: Hay cabida para todos los niños/as sin hacer distinciones por su cultura, edad, sexo o factores sociales.

  • No necesita materiales como tales, puesto que la imaginación de los niños/as les permite crear nuevos escenarios y mundos paralelos. También permite el pensamiento simbólico y por ello podemos utilizar materiales con diversidad de usos.

El juego desempeña un papel diferente según la etapa de desarrollo en la que se encuentre el ser humano, además no todos se manifiestan en los mismos momentos de la vida ni tienen idéntica influencia sobre las estructuras psíquicas. Los primeros juegos que aparecen, se basan en aspectos motores y de interacción social Durante los dos primeros años, los niños/as adquieren nuevos esquemas que tienen que practicar. Comienzan por la realización del ejercicio y se realizan después, por el placer de la ejecución individual. En un primer momento, los infantes tienen un papel pasivo, donde los adultos, los acompañan en su desarrollo pero pronto estos toman la iniciativa. Esto sucede porque comprenden que todos los participantes tienen actividades complementarias dentro del juego. Actúan con objetos presentes (aquí y ahora) los cuales, pueden ver y tocar. Más tarde aparece el juego simbólico (3-6) donde hacen representaciones de la realidad (en hacer como si…) y representan y modifican la realidad según sus necesidades. Tienen presente cosas que no lo están. Los juegos de cooperación (5-6) obligan a ponerse en el sitio del otro, siendo las normas quienes determinen el juego. Hacia los 7 años, estos se afianzan gracias a control de los esquemas anteriores, siendo el resultado de todo un proceso evolutivo. Podemos hablar de los juegos de construcción como algo trasversal a todas las etapas de desarrollo, desde el juego sensoriomotor y de ejercicio (hacer torres, meter y sacar objetos, hacer un molde y tirarlo) pasando por el juego simbólico (castillos, garajes, casas, barcos, granjas…) al juego preoperacional con o sin modelo delante del tipo mosaicos y juego de maquetas.

Es, en este momento donde interviene el concepto de trabajo, poniendo entre dicho la concepción que tenemos de juego. ¿Juego y trabajo son lo mismo? ¿Cuales son los aspectos claves en esta distinción? Para ello debemos tener claro las características y comprender que el juego es el fin de sí mismo, es decir, que se juega por el hecho de jugar, no hay más intención. Interviene la diversión y la alegría de realizar una acción que cumple con unas necesidades e instintos innatos, donde no hay reglas ni imposiciones, donde se crean nuevos escenarios y los niños/as son lo que quieren, sin que aparezca la presión de la sociedad. Además dentro de él, nuestras acciones de ensayo-error y exploración, no repercuten en el mundo en el que vivimos, es decir, el niño/a puede actuar de manera que sus acciones no van a tener una consecuencia real. Esto podemos verlo sobre todo en el juego simbólico, cuando niños/as juegan a ser otras personas o actuar de diferentes maneras, no se tiene en cuenta el resultado, concediendo un margen entre las posibilidades de actuación, en las que algunas sufrirían un rechazo en nuestra sociedad. Desaparece la concepción de sexo y podemos trabajar la co-educación, en un mundo donde se protegen de las críticas y las imposiciones. Sin embargo, el trabajo cumple con otros fines. Se trabaja para lograr un fin que no es el trabajo mismo, incluyendo un carácter de obligatoriedad. Es guiado con un fin profesional, impuesto por las exigencia de la vida. Además cuando analizamos este concepto vemos que hay una doble vertiente, primero el fin que uno mismo se propone en el trabajo y segundo las condiciones impuestas por el medio. A esto debemos añadirle que todas nuestras acciones van tener una repercusión en el entorno en el que nos desarrollamos, además, mientras en el juego se aceptan todas las posibilidades de actuación, en el trabajo se eliminan aquellas actividades que no contribuyen a alcanzar el objetivo.

El juego es un gran recurso para nuestra labor como educadores; es muy común pensar en éste como momento de distensión, en el que no hay que preocuparse ni prestar atención a los logros de los niños/as, pero es totalmente incorrecto. El juego es un recurso poderoso que nos ayuda a evaluar los procesos de los niños/as y nuestra propia propuesta pedagógica. Afianza los esquemas que se van adquiriendo y ayuda a que el niño/a conozca el mundo que le rodea. Es un instrumento de socialización; ayuda a que las estructuras cognitivas como las propias experiencias sean interpretadas y a recordar acontecimientos y sucesos de la vida cotidiana.

Reflexionando sobre el juego y todas sus dimensiones que este conlleva, puedo decir que mucho es lo que la Educación Infantil puede hacer para estimular este tipo de expresión y para sacarle el máximo partido educativo. Puede hacerlo, primero creando un ambiente de libertad en el que el niño/a, puede expresarse sin más restricciones que las impuestas por las exigencias del respeto a los demás y de la vida en común y puede hacer mucho aceptando diversas formas de expresión. También invitando a los niños/as a que se expresen por esta vía, planificando espacios, momentos y proyectos, dentro de lo que sea relevante para el niño/a, pueden servirse de este modo de expresión. Este aspecto que aparentemente puede parecer fácil, es un proceso que necesita de una planificación y programación flexible.

La primera vez que vi una sesión de juego heurístico, pensé que poner diferentes materiales para que los niños/as los exploraran no era tan difícil, pero llegó el momento en el que yo tuve que implementar esta actividad con la ayuda de una educadora. Tuvimos que seleccionar los materiales, previendo las posibilidades para ensartar, verter e introducir unos objetos con otros. Organizamos espacios, planificamos una temporalización, aunque esto depende de la intensidad de la actividad, y establecimos unas pautas para desarrollar esta actividad. Me impacto el rol que debía adoptar durante estas sesiones. Mi presencia parecía desde fuera, desconectada de lo que sucedía, pero en realidad debía estar atenta a todos los acontecimientos. Debemos estar al alcance del niño/a y proporcionarles la seguridad de que el medio es estable y continuo, pero también alentarlos y darles información en caso de que la necesiten. Si el adulto interviene bruscamente y le quita la iniciativa al niño/a, el juego se hace más aburrido. Fue increíble ver lo que descubren los niños/as, los diferentes comportamientos ante una misma propuesta, y las perseverancia de estos. Todo esto era documentado a través de un diario de seguimiento y fotografías, lo cual me permitió hacer un análisis más específico de estas situaciones de aprendizaje. Mi experiencia personal me ha ensañado que es importante la planificación de las actividades, siempre en etapas superiores, pero a raíz de mi experiencia en centros infantiles, veo el grado de implicación que esto necesita, así como las grandes adquisiciones que se alcanzan si este proceso se realiza de forma correcta. Además permite mejorar nuestras futuras propuestas pedagógicas y da lugar a la adaptación y modificación de una mejora educativa.

El educador puede estimular alentando, sugiriendo, enriqueciendo así como haciendo él mismo de modelo. El sentido de la comunicación y representación es el de facilitar las relaciones entre los niños/as. El juego permite la representación interna de sus deseos, vivencias, pensamientos, sentimientos y son el vehículo necesario para la comunicación con otras personas. La expresión corporal crea una red de interrelaciones entre los sujetos, potenciando el enriquecimiento, la relación y el equilibrio de la dinámica social y personal del alumno/a y es para los niños/as uno de los mejores medios de integración social.

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Sobran las palabras

¿Por qué le damos tanta importancia a las palabras? Llega ese momento crucial para los adultos, en el que nuestros hijos/as alcanzan los 24 meses y pasamos noches en vela, preocupados porque todavía no habla y esto puede conllevar alguna dificultad en su desarrollo integral. Aparece el continuo deseo para que digan esa esperada palabra que nos quitará el peso de la incertidumbre; ese “papá o mamá” que tanto anhelamos. Todos nos alegramos y lo celebramos, pero sería divertido que el pequeño/a le dijera a continuación… “ ¿y estos meses atrás de continua e intensa lucha por comunicarme con vosotros?” ¿Dónde quedan aquellas caricias y miradas que llenaban todo el espacio y hacían que nuestro vinculo afectivo se hiciera sólido y resistente? He llorado de hambre, me he frotado los ojos de sueño, he dado palmas para que supieras que estaba contento e incluso he hecho pucheros para que entendieras, que el vecino de enfrente no me transmite seguridad cuando me coge. Todo esto porque sabía que tú me entendías a la perfección…

Algunos estudios nos dicen que el 97% de la comunicación es corporal y el 3% es verbal, y aún así le seguimos dando más importancia a lo segundo, sabiendo que una comunicación verbal sin una actitud gestual no estaría completa. Tras investigar un poco sobre este modo de comunicación, encontré, que durante un contexto comunicativo entre un emisor y un receptor, este último, al descodificar el código emitido por el emisor, produce una serie de micro-expresiones faciales, que a su vez hacen que el mensaje que se está transmitiendo, pueda ser modificado. Por lo tanto, podemos deducir que los gestos, los movimientos, la postura, la mirada… pueden revelarnos lo que las palabras a veces esconden.

Un mismo mensaje, puede tener un significado distinto, dependiendo del lenguaje no verbal. Nuestra postura es un aspecto importante; no es lo mismo decir algo encogidos, sentados y mirando hacia el suelo; que el mismo mensaje de pie, manos abiertas y con la cabeza alta; toma una interpretación distinta además, de transmitir sensaciones totalmente diferentes a los demás. Muchos personajes importantes, cuando tienen un acto público, por ejemplo los políticos, tienen que ser convincentes y rotundos con sus palabras pero su gesticulación, movimientos y tics nos transmiten mensajes contrarios. Unas manos cerradas, en tensión, frenan la comunicación; sin embargo unas manos relajadas y abiertas transmiten cordialidad y seducen en un contexto comunicativo.

Cuantos poetas importantes y más concretamente andaluces como Lorca en su poema “ Tú nunca entenderás lo que te quiero”; Juan Ramón Jiménez “¡Estoy triste y mis ojos no lloran!” o Machado en “Mi corazón se ha dormido” han expresado el

lenguaje poético mediante símbolos escritos, para hacer homenaje a la comunicación no verbal, donde a veces sobran las palabras y los sentimientos se hacen más fuertes. Sensaciones tan poderosas y distintas que merecen la pena comunicarse mediante palabras, para que años después, entendamos el significado de una mirada, o la intención de una caricia. Charles Chaplin en “la edad de la pantalla de plata” nos contaba divertidas historias a través de los gestos y la expresión corporal con elementos musicales y Paulo Coelho nos dice: Existe un lenguaje que va más allá de las palabras. Con ello quiero mostraros cuantos somos lo que hacemos referencia o utilizamos una comunicación no verbal, un lenguaje que nos une en el trascurso de los años y que no está tan valorado.

Vemos como la comunicación no verbal, está presente en nuestra cultura y nuestra sociedad, es por esto, por lo que debemos trabajarla con los pequeños/as. Podemos conocer a un niño/a a través de dibujos, gestos, o movimientos corporales y tenemos una gran oportunidad en los primeros años de vida, cuando aún no han desarrollado la capacidad de producir el código necesario para comunicarse, se ayudan de su expresividad corporal lo cual está muy desarrollada. Es importante valorar este proceso, puesto que llegan a dominar sus gestos en función de sus necesidades. Lloran por hambre, higiene o sueño los primeros meses, pero a medida que maduran empiezan a emitir intencionadamente para provocar la respuesta esperada de esta. Es también necesario comentar la influencia del medio social, en el cual el signo y el significado adquieren una dimensión diferente, según el entorno en el que nos encontramos. En Rusia, dos hombres que se besan es un acto cotidiano mientras que aquí se le daría un sentido diferente.

Los pequeños/as se expresan de mil manera, y Reggio Emilia es una de las instituciones que siguen la pedagogía de los cien lenguajes, encabezado por Loris Malaguzzi.

Tenemos diferentes maneras de representar el mundo y lo que pretende Malaguzzi es que el adulto/a reconozca y valore las distintas maneras que tiene el niño/a de expresarse y comunicarse. Es por ello, que hay que valorar otras formas comunicativas que tiene un niño/a para contar su realidad. Los educadores/as que sigan la pedagogía de Regio Emilia tienen que diseñar espacios donde los lenguajes se empleen y se expresen de manera recíproca y complementaria, a la vez de ser buenos interpretes de lo que ellos hagan.

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Cualquier objeto puede ser motivo de diversión

Un objeto lúdico es cualquier objeto de la vida cotidiana utilizado con otro fin diferente del que inicialmente tenía establecido, convirtiéndose en un material divergente y multi-funcional. El niño/a utiliza un objeto con una función diferente, dependiendo de las experiencias vividas e intenta representarlas a través de la vivenciación de estas situaciones. Esto está determinado por la capacidad creativa y divergente de los individuos y que en este caso, los niños/as tienen muy desarrollado.
Se caracteriza por ser un objeto de juego, que favorece la libertad de elección de éste, desarrollando capacidades, como la creatividad e imaginación. Debe favorecer la libre expresión del niño/a, incitando al juego. Pueden tener toda clase de funciones según el estado de ánimo, la personalidad o el momento en que son utilizados; convirtiéndose en creaciones espontáneas, según las necesidades que satisfaga y del valor que cada uno adjudique a este juguete.
En cambio cuando hablamos de juguete, existen casi tantas definiciones como autores. Éstas aportaciones coindicen en que los juguetes, tienen un carácter definitivo. El juguete es visto como un objeto ideado y fabricado con objetivos y funciones predeterminadas, con la intención de ayudar de una manera efectiva al desarrollo infantil,puesto que para ello ha sido diseñado.
A fin de cuentas la diferencia principal entre objeto lúdico y juguete es la función que se le da en cada caso, siendo en el primer caso abierto, flexible y creativo y en el segundo caso limitado y lineal.
Criterios de selección
La elección de un juguete para la etapa infantil no es una tarea fácil, por eso es conveniente tener en cuenta una serie de aspectos que nos ayudarán a una correcta selección o al menos a una más acertada.
  1. Conocer los intereses y gustos de los niños/as es la clave esencial para poder empezar la selección, entendiendo al niño/a y las circunstancia que le rodean.
  2. El nivel de evolución éste, que como bien sabemos, es diferente en niños/as del mismo rango de edad.
  3. El desarrollo intelectual, las habilidades y destrezas y su fuerza física.
  4. Todo lo que cocierne a las circunstacias personales del niño/a, refiriéndome a los espacios que utiliza, el tiempo del que dispone, sus compañeros/as…
  5. Las caracteríticas del juego; es decir, según lo que queramos trabajar seleccionaremos juguetes para fomentar la cooperación o el juego en solitario, para trabajar valores como la solidaridad o actitudes de respeto y empatía.
  6. Según lo que queremos fomentar en el niño/a concreto, teniendo en cuenta los items anteriores.
Después de estas claves que nos ayudan a guiarnos; podemos percatarnos que es una selección muy concreta, en la cual debemos tener en mente al niño/a y ajustarnos a su entera realidad. Así acertaremos y no incluiremos juguetes que no tengan en cuenta a los niños/as. Además de esto podemos tener en cuenta:
  • Edad
  • Fabricante
  • Tipos de juego
  • Áreas de educación infantil
  • Ejes transversales
  • Precio
  • Adecuación
Funciones
Depeniendo de la función que tenga el objeto; de lo que queramos trabajar con el niño/a, existen juguetes u objetos lúdicos que nos permiten desarrollar:
  • Motricidad
    – Gruesa: cualquier juguete que incite al niño/a a moverse y a desarrollar con precisión y coordinación sus movimientos.
    – Fina: Cualquier juguete u objeto que proponga al niño/a manipular pequeñas piezas y que le ayude a aprender a mover los dedos de manera cada vez más precisa.
  • Sociabilidad: todo aquello que implique participación de varias personas.
  • Inteligencia: todos aquellos que inviten a pensar más o menos de manera elaborada.
  • Creatividad e imaginación: que permitan inventar, imaginar o crear situaciones u objetos propios.
  • Afectividad: todo tipo de personajes u objetos que despierten en los niños/as sentimientos de apego.
  • Lenguaje: todos aquellos con los que sea posible participar en el juego a través de lenguaje.
Transmisión de valores educativos.
Cuando elegimos juguetes o propuetas lúdicas debemos tener en cuenta que éstos trasmiten valores. Con esto será importante seleccionar juguetes con los que se trabaje la coeducación, donde haya igualdad entre mujeres y hombres, y siempre se le de la importancia que merecen ambos sexos. Ésto es un reflejo de la sociedad en la que vivimos, ya que aunque la mujer está más valorada, aún seguimos con un pensamiento cerrado. Si trabajamos ésto con los niños/as, conseguiremos provocar un pequeño cambio en este hecho.
Otro aspecto importante es fomentar una actitud de respeto por el medio que nos rodea. Debemos trabajar con materiales reciclados y que se le puedan dar más usos, para que los niños/as entiendan la importancia de cuidar nuestro entorno, pues será nuestra acción la que repercuta positiviamente o negativamente en él con el paso de los años.
Por otro lado a través del juego se debe potenciar las tradiciones y culturas. A través de éstos, se podrán conocer aspectos importantes para comprender la vida, costumbres, hábitos y otras características de los diferentes grupos étnicos.
Intentaremos evitar todos los juguetes bélicos que lleven a la violencia o provoquen dichas situaciones, lo que no quiere decir que si algún niño/a vivencia una situaión violenta le tenemos que regañar, debido a que estaríamos coartando su expresión.
Y para terminar, es importante que los niños/as comprendan que es mejor un juguete resitente y útil, que perdure con el tiempo, que comprar muchos juguetes fortalenciendo conductas consumistas y por consiguiente nada positivas para ellos.
Sistema ESAR
Una de las clasificaciones con mayor aceptación en nuestros días es la clasificación ESAR. Bajo una perspectiva evolutiva y a partir de los estadios de desarrollo infantil que definió J. Piaget , esta clasificación ha sido realizada por profesionales implicados en el mundo de la actividad y del producto lúdico y es el resultado de más de diez años de investigación a escala internacional.
Los juguetes están agrupados en grandes familias o etapas de juego:
  • El juego de ejercicio
  • El juego simbólico
  • Juego de armar
  • Juego de reglas
Este sistema se ha convertido en un referente para cualquier tipo de clasificación y también en herramientas de organizacióny catalogación de juguetes en las ludotecas.
Legislación europea sobre seguridad de los juguetes.
La seguridad de los juguetes se armoniza a nivel europeo para que estos respondan a las exigencias esenciales durante su fabricación. Las normas de los organismos europeos de normalización aportan la prueba de su conformidad con las exigencias esenciales. Los juguetes que respetan estas exigencias llevan el marcado «CE» de conformidad.
La normativa base que regula la seguridad de los juguetes en los países de la Unión es la Directiva 88/378, de fecha del 3 de mayo de 1988, relativa a la aproximación de la legislación de los estados miembros sobre seguridad de los juguetes. La finalidad de esta directiva es la de armonizar las diferentes legislaciones y facilitar la libre circulación de los productos, garantizando los mismos niveles de protección de la salud y seguridad de los consumidores en los distintos estados miembros.
Para juguetes, la norma armonizada que desarrolla los requisitos técnicos de seguridad es la EN-71, que consta de 8 partes o capítulos en los que se describen distintos tipos de requerimientos:
UNE-EN 71-1 Seguridad de los juguetes. Parte 1: Propiedades mecánicas y físicas.
UNE-EN 71-2 Seguridad de los juguetes. Parte 2: Inflamabilidad.
UNE-EN 71-3 Seguridad de los juguetes. Parte 3:Migración de ciertos elementos.
UNE-EN 71-4 Seguridad de los juguetes. Parte 4: Juegos de experimentos químicos y actividades relacionadas.
UNE-EN 71-5 Seguridad de los juguetes. Parte 5: Juguetes químicos distintos de los juegos de experimentos.
UNE-EN 71-6 Seguridad de juguetes. Parte 6: Símbolo gráfico para el etiquetado de advertencia sobre la edad.
UNE-EN 71-7 Seguridad de los juguetes. Parte 7: Pintura de dedos. Requisitos y método de ensayo.
UNE-EN 71-8 Seguridad de los juguetes. Parte 8: Columpios, toboganes y juguetes de actividad similar para uso familiar doméstico de interior y exterior.